Jonathan Cohen, director: "La música de Bach, Händel y Haydn va más allá de su época: inspira al intelecto y al corazón humano para siempre"

30/10/2026
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El director británico Jonathan Cohen analiza la vigencia de tres de los grandes maestros de la historia de la música con motivo de las citas en Pamplona y Tudela en las que se pondrá al frente de la Orquesta Sinfónica de Navarra.

Jonathan Cohen Temporada 26-27 Händel Haydn Bach

La Orquesta Sinfónica de Navarra recibe al británico Jonathan Cohen como director invitado del programa “El tiempo de los maestros / Maisuen denbora”, segundo de su Temporada 26-27. Además de ser el director artístico de la Händel and Haydn Society y fundador del aclamado conjunto Arcangelo, también tiene un gran prestigio internacional como violonchelista y teclista. 

Los días 5 y 6 de noviembre se pone al frente de la orquesta oficial de la Comunidad Foral en Pamplona y Tudela para abordar un repertorio de altura dedicado a Bach, Händel y Haydn. En esta entrevista, Cohen reflexiona sobre la atemporalidad de estos compositores y comparte su forma de entender la música desde dentro.

 

El título del programa es “El tiempo de los maestros”. Para ti, ¿qué convierte a Bach, Händel y Haydn en “maestros”? 

Las modas cambian constantemente y lo que es popular va y viene según las preferencias de la sociedad. Considero que lo que perdura a lo largo del tiempo es aquello que está bien construido, posee una gran calidad compositiva y, por su propia naturaleza artística, nos inspira a reflexionar profundamente sobre cuestiones fundamentales de la vida. ¿Quiénes somos? ¿Qué es lo que verdaderamente nos importa? Son ideas y contenidos que van más allá del momento presente e inspiran al intelecto y al corazón humano para siempre. Bach, Händel y Haydn, a pesar de ser compositores muy diferentes, tienen este rasgo en común.

¿Por qué resulta tan exigente el Concierto de Brandemburgo n.º 1, tanto para los músicos de la época como para una orquesta actual?

Muy a menudo, Bach compuso exigiendo un esfuerzo enorme a sus músicos. Su objetivo iba más allá de lo meramente práctico y, como consecuencia, su estilo compositivo acumula grandes demandas técnicas sobre los intérpretes. También tuvo la suerte de contar con músicos de una capacidad y un virtuosismo extraordinarios a su disposición. Los Conciertos de Brandemburgo son obras concebidas para formaciones poco habituales y combinaciones de instrumentos atípicas. Es cierto que a veces surgen retos en el Brandemburgo n.º 1: debemos ser muy cuidadosos al equilibrar los instrumentos para dar espacio a las voces principales. El ataque rotundo de las trompas y la densidad de la sección de oboes frente a la cuerda y al violino piccolo requieren de una gran sensibilidad.

Tanto la Música acuática de Händel como la Sinfonía "Oxford" de Haydn nacieron para ocasiones públicas muy específicas en Inglaterra: un desfile real por el Támesis y un acto solemne universitario. ¿Hasta qué punto conocer la función original de la obra y los espacios para los que fueron compuestas influye en la forma de abordarlas hoy en una sala de conciertos?

Gran parte de la música de esta época se escribía para ocasiones concretas: bodas, ceremonias religiosas o actos de la realeza. Comprender la función para la que fue compuesta una obra es esencial para entender su contexto. Con esa perspectiva, es posible trasladar el espíritu de aquel acontecimiento a la interpretación en una sala de conciertos. Para la Música acuática, uno tiene que imaginar los retos que planteaba la interpretación al aire libre donde los instrumentos de viento llevaban el peso del sonido. Por otro lado, esos mismos instrumentos pueden evocar la acústica íntima del Sheldonian Theatre de Oxford en el caso de la sinfonía de Haydn. Tener presente esa esencia nos ayuda a tomar decisiones musicales fundamentadas al adaptarla a un contexto diferente.

Tu diriges la Händel and Haydn Society y el London Händel Festival, formaciones estrechamente ligadas a este repertorio. Tras convivir durante años con la música de Händel y Haydn, ¿qué aspectos de su lenguaje te siguen sorprendiendo o conmoviendo al ponerte al frente de una orquesta?

A lo largo de los siglos, la música fue evolucionando para dar prioridad a formaciones sinfónicas más grandes a medida que se desarrollaba la tecnología. Lo que me apasiona de la música del siglo XVIII es que, en su núcleo esencial, posee una estética de música de cámara. Los propios compositores eran los músicos que interpretaban sus obras liderando desde sus propios instrumentos. Las decisiones artísticas se tomaban en el propio momento de la ejecución, por lo que el lenguaje de esta música sigue siendo infinitamente flexible y dinámico. La música barroca depende del carácter y del compromiso individual de cada intérprete, lo que puede dar resultados sorprendentes: es muy raro que dos agrupaciones diferentes ofrezcan la misma interpretación.

Además de director, tienes una sólida trayectoria como violonchelista y teclista. ¿De qué manera esa experiencia "desde dentro" moldea tu forma de dirigir y de abordar las obras de Bach, Händel o Haydn?

Como violonchelista y teclista, tengo la suerte de ser un armonista, alguien que trabaja desde los cimientos de la música. La armonía, el contrapunto y el ritmo son los elementos fundamentales de la música barroca y clásica, y suelo pensar a menudo desde esa perspectiva para intentar comprender e interpretar la partitura.