Auditorio Fernando Remacha Auditorioa
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La Orquesta Sinfónica de Navarra rinde tributo a Beethoven, 200 años después de su muerte, con un ciclo de tres conciertos (el 30 de septiembre, y el 1 y 2 de octubre) centrados en su Segunda Sinfonía. El programa también incluye la Obertura de Isacco de la compositora vienesa Marianne Martinez. La cita supone el debut al frente de la formación navarra de Celia Llácer, actualmente directora asistente de la Royal Scottish National Orchestra. Ha participado en programas internacionales como la Ammodo Masterclass, donde dirigió a la Royal Concertgebouw Orchestra junto a Iván Fischer. Asimismo, se ha subido a los podios de la Göttinger Symphonieorchester, el Verbier Festival y The Dallas Opera, entre otras formaciones.
A continuación, Celia Llácer profundiza en las claves de este repertorio, en por qué la música de Beethoven sigue apelando al oyente contemporáneo y en cómo acercar la música clásica a los jóvenes.
¿De qué manera sigue perdurando hoy el legado de Beethoven en las salas de concierto?
Beethoven ha sido, es y será. Su legado sigue absolutamente vivo porque su música continúa hablándonos con una fuerza y una actualidad extraordinarias. Sus sinfonías no son solamente grandes monumentos del repertorio, sino obras que plantean preguntas profundamente humanas: sobre la lucha, la esperanza, la libertad y la capacidad del ser humano para superar las dificultades. Esa conexión emocional hace que cada generación pueda encontrar algo nuevo en ellas.
¿De qué forma continúa siendo una fuente de inspiración para las nuevas generaciones de músicos?
La música de Beethoven forma parte del repertorio esencial de todo músico, tanto en su género sinfónico, como en el camerístico o solístico, y es que sus obras siguen planteando nuevos retos interpretativos: exigen una comprensión profunda del texto, de la arquitectura musical, del fraseo, del ritmo e incluso del diálogo entre diferentes voces. Estudiar a Beethoven es un paso fundamental en la formación de cualquier músico en la actualidad.
¿Qué elementos musicales hacen que la Segunda Sinfonía sea tan singular y exigente dentro del repertorio de Beethoven? ¿En qué detalles o pasajes de la partitura se debería fijar el público?
Las sinfonías de Beethoven suponen un punto de inflexión en el género sinfónico al convertirlo en un vehículo de comunicación, algo muy evidente en su segunda sinfonía. Destaca la introducción del primer movimiento, tanto por su extensión (casi el triple que la primera), como por la similitud a la Sinfonía Praga de Mozart por compartir la misma tonalidad y características musicales. Tambien es la primera que incluye un Scherzo explícito. Asimismo, esta obra anticipa el carácter heroico que consolidará en la tercera sinfonía. Compuesta a principios de siglo, el compositor ya estaba sufriendo una pérdida auditiva notable, un factor que muchos autores vinculan directamente al nacimiento de ese rasgo heroico tan característico de Beethoven.
El programa también incluye una obra de la compositora Marianne Martínez, cuya música fue relegada al olvido durante dos siglos simplemente por ser mujer. ¿Qué características de la Obertura Isacco la hacen merecedora de un lugar en el repertorio sinfónico, y cómo transforma la escucha de la Segunda Sinfonía cuando se interpretan juntas?
La Obertura de Isacco de Marianne Martínez merece ocupar un lugar más destacado dentro del repertorio sinfónico por la calidad de su escritura orquestal, su riqueza expresiva y su capacidad para construir un discurso dramático de gran fuerza. La compositora demuestra un dominio extraordinario de la forma, del lenguaje armónico e incluso una profunda sensibilidad teatral; esta última cualidad es la que considero que une muy bien ambas obras. Percibo en Martinez esta fuerza dramática que, en el caso de Beethoven, empieza a dislumbrarse en su segunda sinfonía. En ambas piezas encontramos un discurso musical muy rico aunque con lenguajes completamente distintos.
Con estos tres conciertos se busca interactuar con públicos diversos, como la ciudadanía navarra y estudiantes de música. Un reto recurrente para las orquestas es conectar con el público joven. Desde la dirección de orquesta, ¿cuáles crees que son los puentes más efectivos para acercar la música clásica a las nuevas generaciones?
Hoy en día, a través de internet y las redes sociales, las generaciones más jóvenes tienen acceso a una cantidad de información que las anteriores ni habríamos imaginado. Sin embargo, tener este acceso no es lo mismo que comprender: los jóvenes necesitan entender el porqué de las cosas. Precisamente por esto, considero que debemos construir un puente hacia ese conocimiento, ofreciéndoles herramientas que les permitan descifrar tanto el repertorio sinfónico como la propia dinámica del concierto, entendido como un rito cultural y una experiencia colectiva.